27/12/12

¿POR QUÉ GRITAMOS?

"El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan"

¿Por qué gritamos? No sé si esta pregunta puede tener una respuesta cabal o, al ser algo impropio de la razón, cualquier intento de explicación resulta vano. Quizá, puestos a elucubrar, gritamos porque es un mecanismo de liberación de energía sencillo de utilizar. Es rápido (instantáneo) y no requiere de un especial desgaste intelectual para su uso.


Si repasamos los motivos podríamos identificar claramente varios que nos inducen a gritar; desde el dolor, al miedo, pasando por la ansiedad, la frustración, la inseguridad, la decepción, la rabia, la desesperación, el desconsuelo, la insatisfacción o la necesidad de reafirmar una autoridad que no ha sabido imponerse de otra manera.

Si lo pensamos bien, el grito es una forma de desahogo egoísta e injusta, porque nos liberamos de una tensión propia para hacerla recaer sobre alguien más. Es una forma egocentrista de obtener la serenidad, traspasando nuestro malestar a otros.

Las palabras dichas en un momento de furia pueden resultar muy hirientes y abrir abismos insalvables entre personas que tal vez se aprecian, por lo que la primera y fundamental recomendación sería aprender a controlar las emociones y a dilatar el enojo. Aunque las ganas de liberarnos de aquello que nos molesta sean enormes, deberíamos tener la capacidad de quitarle fuerza a ese sentimiento negativo y posponer una respuesta, que siempre será infinitamente menos abrupta que la provocada en un momento de cólera ciega.


Si, obviamente, es muy difícil detener un grito cuando surge en el alma de forma espontanea, y es perdonable -nadie es perfecto- que alguno se escape sin pretenderlo; el problema es que se acabe convirtiendo en un hábito. Lo mejor es no dejar que los gritos callen lo que queremos decir, porque esta es otra de sus paradójicas características: cuanto más se grita, menos se escucha.

¿Por qué gritan las personas?

Un dia Meher Baba preguntó a sus mandalies lo siguiente: ¿Por qué las personas se gritan cuando están enojadas? Los hombres pensaron unos momentos y respondieron: "Porque perdemos la calma, por eso gritamos."


Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó Meher Baba; ¿No es posible hablarle en voz baja?, ¿por qué gritas a una persona cuando estás enojado?. Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Meher Baba.

Finalmente el gurú explicó: Cuando dos personas están enojadas sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, con el fin de poder escucharse. Cuanto más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse el uno al otro a través de esa gran distancia.

Luego Meher Baba preguntó: ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente… ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Meher Baba continuó: Cuando se enamoran aún más, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se acercan más en su amor. Finalmente, no necesitan siquiera susurrar, solo se miran... y eso es todo.


Luego Meher Baba concluyó: Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen. No digan palabras que los distancien más. Llegará un día en que la distancia sea tanta, que no encontrarán más el camino de regreso.

Arturo Graf
(Publicado por Ignacionovo en Paperblog)

*Meher Baba (Pune, 25 de febrero de 1894 – Meherazad, India, 31 de enero de 1969), fue un gurú (maestro espiritual) indio que declaró ser el avatar de esta era.

Reflexión final:
 "Todas las personas que no tienen nada importante que decir,
hablan a gritos" (Enrique Jardiel Poncela)





O son sordas...

25/12/12

EL ÚNICO HABITANTE DE LA CALLE

Navidad, 25 de diciembre de 2012, 11 en punto de la mañana, cuarto día después del "fin del mundo".

A pesar de que sopla un airecillo frío, anunciador de un cambio climático inminente, es soportable aún en mangas de camisa, y tal cual, desde la barandilla del balcón atisbo una atípica mañana invernal, de sol radiante y despejado cielo que, tras la cena de nochebuena, la juerga y la posterior cogorza, por mor de la consiguiente resaca, aparece deshabitada por completo.


En la parte alta de la rúa, el único movimiento que percibo es el de dos flamboyanes que, al unísono, agitan, quién sabe desde cuándo, con levedad sus copas, sin llegar a tocarse, sin llegar a brindar... acaso desde anoche. Mientras, en mitad de la calle, una palmera phoenix, agotada, sacude aún con orgullo su esbelta cabellera. Y abajo, en la avenidad, en la misma puerta del ambulatorio, otra palmera, de abanico esta vez, agita con urgencia el verde de sus lamas. 

 

Mi mirada se posa entonces en las liñas vacías que llenan azoteas donde ya nadie tiende, y echo de menos, con algo de nostalgia, el tremolar al viento de la ropa, cual banderas de colorines múltiples o hinchadas velas de infantiles navios imaginarios que la memoria surcan. Y caigo en la cuenta de que es navidad del año 2012 de la era cristiana, y no sale ni dios.


No sólo hay ausencia de ciudadanos en esta ciudad quieta, vacía, adormecida aún; ni siquiera hay palomas, ni mirlos, ni nubes en el cielo... por no haber, ni transitan vehículos a motor, ni surca el aire con ronco tronar ningún avión, por lo que nada rasga este silencio inusual y mágico a estas horas... hasta que, el ruido de una puerta al abrirse, hace aparecer, de pronto, al único habitante de la calle: Jordi, que, desconcertado, mira a uno y otro lado sin saber bien qué sentido tomar... Y con él, arranca la mañana.

Miguel Ángel G. Yanes

22/12/12

FELICITACIÓN NAVIDEÑA


A todos los amigos y amigas que he hecho a través de la Red; a los que, ya siéndolo de antemano, me han incorporado a sus listas, páginas, muros, etc.; y a todos aquellos que, anónimamente, acceden a mis blogs desde distintos puntos del planeta, les hago llegar un fraternal abrazo y mis mejores deseos para este nuevo ciclo que se inicia (le pese a quien le pese):

Paz, Amor, Felicidad, Salud y... Anarquía Ilustrada, que buena falta que nos hace.


Miguel Ángel G. Yanes

21/12/12

HORMIGAS DEL ESPÍRITU SANTO

Hasta hace pocos años tuve un jardín en el que la tierra, rica y esponjosa, era un paraíso de rollizas lombrices; pero, hete aquí que, un día de verano, se me ocurrió echar unas bolsas de mantillo para que aguantara un poco más la humedad del terreno, y caguela bien cagada, porque allí venían las hormigas más diminutas, más rápidas y más feroces que en la vida he visto. No sé de dónde proceden, aunque hoy en día, con el continuo trasiego de objetos y personas, pueden llegar desde cualquier parte del mundo. Lo que está claro es que, en un abrir y cerrar de ojos, se lo chascaron todo.


Dejaban sus senderos marcados en el césped, amarillento, seco o quemado, no sé si merced al ácido fórmico que disparan o al continuo ir y venir de su cuerpo de ejército, patrullando incansable el nuevo territorio conquistado.

Antes, bastaba remover la tierra superficialmente para que aparecieran lombrices a discreción, pero a partir de la llegada de esas diminutas hormigas, desaparecieron de mi pobre jardín. No quedó ni una para muestra.


En algo que trajimos del norte de la isla, allá dónde aquel jardín antaño paraíso de lumbrícidos, vinieron las jodidas hormigas y ahora, minúsculas, liliputienses, microscópicas casi (hasta el punto de que si no se mueven y no tengo puestas las gafas, no se si son puntos o cagadas de mosca) han inundado por doquier el piso, ubicado en la otra vertiente de la isla. Están en la cocina, en la sala, en el comedor… hasta en el cuarto de baño; que no sé que carajo buscarán allí.

Es por ello, por esa ubicuidad manifiesta, que he dado en llamarlas “hormigas del espíritu santo”, como si fueran fieles representantes de la palomita esa, porque... oiga, es que están en todas partes ¡eh!


Miguel Ángel G. Yanes

17/12/12

EL TIEMPO DEL LOBO


Días de lanza y espadas, se raja el escudo.
Días de tormento y lobos, se hunde el mundo.
No habrá hombre en el mundo que a otro respete.

Según el primer poema del "Códex Regius" de la mitología nórdica (siglo XII), se denomina "El tiempo del lobo" a la época anterior al Apocalipsis:


Posiblemente, a los cinéfilos les suene familiar, ya que, es el título de una película dirigida por Michael Haneke, galardonada con el premio al mejor guión en el festival de cine fántastico de Sitges en 2003, al que fue presentada bajo su título original en francés: "Le temp du loup". Con una introducción magnífica y un desarrollo electrizante, termina perdiendo fuelle y no satisfaciendo las expectativas del público; hasta el punto de que pasó sin pena ni gloria, siendo, contra todo pronóstico, una cinta prácticamente ignorada en nuestro país.


Pues, sin necesidad de aguzar demasiado la vista, no sólo orejas lobunas, sino ojos ávidos y hocicos de afilados colmillos, son visibles a diario; así que me temo qué, en un pispás, todo este sistema caduco y putrefacto se desmorone a nuestro alrededor.

Estén atentos para que, al menos, les caiga la menor cantidad posible de cascotes.

Miguel Ángel G. Yanes

11/12/12

AURRESKU (VÍDEO)

He colgado esta danza vasca en memoria de mi amigo Mauro Pérez Sánchez, recientemente fallecido, a quién, aún no siendo vasco (era leonés de nacimiento y canario de adopción) vi bailarla por primera vez.











¡Va por ti, Mauro, donde quiera que estés!



¿Quién coño sería el o la "metepata" de la cámara fotográfica?

7/12/12

MINÚSCULO (POEMA)


(A Antonio Abdo y Pilar Rey)

Un bosque diminuto
brotó sobre las rocas.

Húmedo y verde, el sueño
dormido entre sus grietas,
se elevó fugazmente
hacia la luz: un tacto
sobre la piel del aire.

Miguel Ángel G. Yanes