27/5/12

CASIANO

Hoy me voy a permitir la "liberté" de hablarles de un amigo de la época escolar: Casiano Expósito Riera, quién, desde Alemania, a donde tuvo que regresar nuevamente en busca de trabajo, es asiduo lector de mis blogs.

Durante unos años, al poner de moda algunos enseñantes aquella novedad del trabajo en equipo, Casiano y yo formamos un buen tándem, al que solía unirse a menudo Santiago Mesa Molina ("Santi el Cabeza")  que, dicho sea de paso, me apodaba "Rosendo", en plan de guasa, por mi eterna afición a contar todo tipo de historias, reales o inventadas. Nunce llegué a explicarle que quién contaba "batallitas", con su inteminable verborrea, era el abuelo y no Rosendo, de la célebre familia Cebolleta, cuyas viñetas aparecían semanalmente en la revista DDT.


Solíamos reunirnos en casa, donde era todo un espectáculo para la chiquillería, ver llegar a "Santi" a lomos de la Ducati 50-TT, de la que siempre estuve enamorado. Ocasionalmente, algún que otro compañero se unía también al grupo y, siempre con cuidado de no pisar las alfombras de la habitación (por lo visto mi abuela y la de Casiano tenían las mismas manías) nos dedicábamos a sacar adelante la labor escolar.

De aquella época no recuerdo a todos los compañeros, pero... si me esfuerzo un poco, algunos salen a la luz: Juan Pedro Pérez Pérez, José Ramón Morales Gómez, David Rodríguez Pérez, José Carlos Domínguez Carrillo, Pedro Luis Leal Mujica, Miguel Ángel Expósito Noda, Joaquín Vizcaíno Sosa, Jesús Espila Noda, Domingo García Márquez, Juan González Sosa, Pedro Pérez García, Antonio Casañas del Amo, Lorenzo Jesús Hdez. Díaz, Mario Henry Luque, Louis Ronald Berg, Miguel Ángel Castilla, Fernando Álamo, Domingo Plasencia, Jaime Allende, Juan José Delgado, José Manuel Valdivia, Antonio García, José Luis Núñez, Miguel Ángel Polidura, Ricardo Blanchard, Alberto Khoury, Juani Muñoz, Enrique Casañas, Rafa Aguilar, Fernando Montelongo, Lorenzo Carballo... Linares... Marín... Marichal... Arzola... Néstor... Sixto... Eleuterio... Hipólito... Pancho... Julio... Tomás... y tantos otros que ya se difuminan en mi memoria.

Cursamos, en el Colegio Cervantes de Santa Cruz de Tenerife lo que, según el plan escolar de 1957, se denominaba Bachillerato Elemental y que abarcaba aproximadamente entre los 11 y los 14 años de edad. Ése era el tope de enseñanza permitido por el Estado a dicho centro. Eran cuatro cursos y una reválida posterior que se efectuaba, físicamente, frente a un tribunal, en el Instituto Nacional de Enseñanza Media más cercano y que, de aprobarla, nos abría las puertas del mismo, para poder hacer allí los dos cursos del Bachillerato Superior, su correspondiente reválida y el recién estrenado C.O.U. (Curso de Orientación Universitaria) que había venido a sustituir al antiguo Preu (Preuniversitario)

Recuerdo que a la hora de ingresar en el Instituto, existía la posibilidad de decantarse bien por la rama de Ciencias o la de Letras. Y yo, ingenuo de mí, que tenía cierta facilidad para Letras, desoyendo los consejos de nuestra profesora de literatura, la Srta. Fuencisla, elegí Ciencias como el resto de mis compañeros; más que nada por no desgajarme del grupo y verme solo. Craso error, propio de la inmadurez de la edad.

Fue en ese "impasse" de la decisión cuando mi amigo Casiano me comunicó que él no seguía. Sus padres estaban trabajando en Alemania e iba a reunirse con ellos, con la idea de labrarse un futuro más prometedor de lo que ofrecía el régimen franquista. Corría 1969: año infausto para mí. Perdí no solo un amigo; también fallecía mi madre con sólo 39 primaveras, dejando atrás esposo y cuatro hijos.


Pasaron los años, abandoné los estudios, comencé mi vida laboral y nunca más volví a saber nada de Casiano, hasta que, en octubre de 1976, cuando nos llamaron a filas (¡claro!... éramos de la misma edad) volvimos a tropezarnos, entre humo y alcohol, en el vagón de un tren que nos trasladaba desde Zaragoza hasta Alicante. Una vez allí, volví a perderle la pista.

Ya en los 90, contando Laura, mi hija, tres o cuatro años de edad, apareció un día un motorista, tocado con un casco integral de color rojo, que, tras llamar al interfono y sin llegar a identificarse, me pidió que me asomara al balcón. Automáticamente, aún sin ver su rostro, oculto tras la oscura visera, supe quien era: ¡Casiano! Había regresado a las Islas, dejando parte de su vida en Alemania: una ex-mujer, madrileña para más señas (la lógica de la vida es aplastante) y un hijo.

Dados sus conocimientos del idioma alemán, había conseguido trabajo de recepcionista en un hotel del sur de la isla. Vivía, en aquella época, con una muchacha extranjera (creo recordar que se llamaba Crista) en el Complejo Residencial Tiuna, en Las Caletillas, y llegamos a salir juntos a comer en alguna ocasión e incluso, tiempo más tarde, realizamos una excursión al Teide, de la que guardo alguna foto suya con mi hija Laura sobre los hombros, aunque ahora mismo, no sé dónde (prometo buscarla e incluirla en esta entrada)... Ahora que lo pienso... me da que, por aquellas fechas, Casiano ya tenía una pareja diferente.


Tal cual llegó, volvió a desaparecer de nuestras vidas, hasta que, cierto día, hurgando en Facebook, atiné a escribir su nombre y apellidos, y ante mi sorpresa, apareció un enlace. Envíe un mensaje identificándome y preguntando si era el Casiano que yo conocía (coincidirán conmigo en que no es un nombre habitual) y... ¡bingo!... respondió de inmediato, citándome en el aeropuerto de Los Rodeos a la mañana siguiente, porque, el mundo laboral había vuelto a torcerse para él y no tenía más remedio que regresar a Alemania.

¡Qué puntería! pensé. Qué cosas moverá uno en otros planos sin saberlo.


Allí acudimos Maki y yo (al aeropuerto, no a otros planos) para recibirlo y despedirlo a la vez. No me resulto difícil reconocerlo; apenas había cambiado con el paso de los años. Se encontraba acompañado por su madre y su hermana, y compartimos con ellos unos agradables minutos de nostálgica charla, hasta que, la llamada de embarque, con su timbre metálico nos llevó a ese último abrazo de la despedida.

Y lo que son las cosas, ahora, tan lejos el uno del otro, gracias a este invento de la red de redes, aunque vitualmente, seguimos en contacto.

Miguel Ángel G. Yanes

25/5/12

¡NO ME DA LA GANA!

Así de claro: ¡No me da la gana! No me da la gana de ver programas televisivos, por muy buenos que sean, en los que, públicitariamente, nos bombardean a tutiplén... ¡No me da la gana!


Voy a ponerles un ejemplo: La famosa serie de Antena-3 titulada "Luna, el misterio de Calanda". Puntual a su cita de los martes, aún no ha completado las secuencias de recordatorio de capítulos anteriores, cuando nos cascan 6 minutos seguidos de publicidad; pero el no va más, es que, tras esa ráfaga, y una vez finalizado el recordatorio, vuelven a meter otra serie de anuncios, antes incluso de dar comienzo al nuevo capítulo; lo que hace que me levanté del sofá, y de bastante mala leche, diga en voz alta: "¡No me da la gana!" Y me mande a mudar a mi habitación con la intención de leer un buen libro, ante el asombro de mi familia que no entendía el porqué de mi intransigencia. 

Estoy harto de que me tomen el pelo; de que me llenen la cabeza de metralla; de tragarme bodrios de anuncios insufribles que, a diario, contribuyen a idiotizarnos frente al televisor; pero sobre todo, de que quieran obligarme a ello, aprovechándose de la atención que pueda prestar a algo con un mínimo de calidad, de entre los pocos programas que me atrevo a ver. Así que... repito: ¡No me da la gana de seguirles el juego!





- ¡Yo me bajo en próxima... ¿y usted?!

22/5/12

MENDICIDAD


Un mendigo durmiendo la siesta a la sombra de un árbol, junto a las vías del tranvía. Me acerqué a él temiendo que estuviera muerto, pero roncaba a pierna suelta. De todas formas es una imagen ¡¡¡INADMISIBLE!!! qué, tal cual van las cosas, será cada día más común en nuestras calles: gente sin recursos obligada a vivir en la vía pública.

Otros, mientras tanto, no dejan de apilar montañas de dinero.

21/5/12

EL PARAÍSO PERDIDO DE LOS DELFINES

El mercado ilegal de la carne de delfín, la contaminación, la sobrepesca, la exploración petrolera y el aumento de la temperatura del mar peruano amenazan con desplazar a los delfines de uno de sus últimos refugios.


Estas perennes amenazas se unen ahora a la, todavía sin explicar,de , marea de cadáveres delfines que desde enero, no cesa en las playas del norte peruano. En total 877 han muerto según el Estado, pero podrían elevarse a 3.000 según denuncian las organizaciones ambientalistas.

Las primeras sospechas recayeron en el morbilivirus, un virus similar al moquillo canino que en 1998 fue culpable de la muerte de al menos 700 delfines en la costa atlántica de EEUU. Sin embargo, la ausencia de lesiones pulmonares en los ejemplares analizados no permite hasta el momento confirmar esta epidemia y el país está a la espera de un último análisis molecular que permita dar más luz.


Entre las causas del retraso del diagnóstico está el hecho de que el Estado tardó en reaccionar y no fue hasta la segunda quincena de abril que el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) tomó muestras para analizar su deceso.

"Las pruebas han descartado contaminación por metales pesados, pesticidas, infecciones bacterianas, falta de alimentos e interacciones con actividades pesqueras", informó el pasado miércoles el viceministro de medioambiente, Gabriel Quijandría, ante una opinión pública alarmada.

Aguas lotificadas

Mientras el Estado continúa sin una respuesta, la ONG Orca denuncia que 30 autopsias realizadas a delfines indican que murieron por "un síndrome de descompresión aguda" causado por las pruebas sísmicas que realizan las compañías petroleras para hallar crudo. Carlos Yaipén, el director de Orca, dijo que los delfines tenían hemorragias en su oído interno y fracturas.


Frente a la costa norte del Perú existen decenas de concesiones para la exploración petrolera que han lotificado las aguas (dividirlas en lotes). Entre sus propietarias se encuentran la estadounidense BPZ, la coreana SK Energy y Savia Perú, que cuentan con permisos de exploración en el área donde se registró la mayor mortandad de delfines.

BZP ha informado que realizó actividades de exploración pero éstas tuvieron lugar, según la empresa, algunas semanas después de que comenzara el fenómeno del varamiento de delfines.


Al respecto el Instituto del Mar del Perú negó que las muertes estén relacionadas con actividades exploratorias. Sin embargo, confirmó que los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) no obligan a las empresas que operan en el mar a detallar planes de contingencia para evitar la muerte de mamíferos marinos producto de las descargas de aire comprimido a gran presión, que generan un golpe de sonido a baja frecuencia que en su radio de acción les produce daños en el oído y derrames internos.

Mercado negro de carne de delfín

Stefan Austermühle, biólogo de la ONG Mundo Azul, ha seguido durante años a grupos de delfines que viven frente a las costas peruanas y es quizás uno de los que más conoce sus problemas.

Junto a su esposa, Nina Pardo, ha identificado más de 30 especies de ballenas y delfines que recalan en las costas peruanas para gozar del mar más rico en plancton del mundo. Esta riqueza ha convertido a Perú en el país con mayor número de delfines de pico largo, con más de 1.600 individuos fotografiados a lo largo de 180 kilómetros de costa entre Lima y Paracas.


Con la evidencia científica disponible hasta el momento, Stefan defiende que la hipótesis de una epidemia vírica es la más creíble dada la alta mortandad, nunca registrada en fenómenos asociados a la exploración petrolera.

El científico advierte a ELMUNDO.es que la misma cantidad de delfines que habrían perecido en esta supuesta epidemia (3.000) mueren anualmente en Perú fruto de su caza ilegal para ser consumidos a pesar de que está prohibido por ley desde 1996.

A la muerte de delfines para el consumo humano, se añade su caza para ser descuartizados y utilizados como carnaza para la pesca del tiburón. Además, muchos quedan enredados en las redes de pesca y otros son víctimas colaterales de la pesca con explosivos.


Información tomada de EL MUNDO.es - AMÉRICA
Beatriz Jiménez - Lima (Perú)

17/5/12

"FELA"

En los últimos tiempos (quienes siguen lo que escribo, lo saben bien) ha habido un goteo constante de amigos, vecinos, conocidos... que, cincuentones aún, nos han ido dejando. Ya me da cierta grima abrir las páginas necrológicas de la prensa, porque, raro es el día, en el que no reconozca a alguien. Sé que es ley de vida, y qué, por mucho que nos empeñemos en no recordarla, la Parca siempre va a  acudir a la cita. Pero...

Así y todo, no comparto la visión mayoritaria de "perder un amigo", para mí sólo se van un poquito más lejos, a esas otras dimensiones de aquí al lado. Y aunque no alcance a verlos, sé que están ahí.

"Aquí haría falta una foto suya sonriendo,
pero carezco de ella."

Hoy, Felisa Santos Cabrera, "Fela" para familiares y amigos, al recuperar la magia de esa luz (invisible casi en este lado de la realidad) sin necesidad ya de su soporte físico, se ha desprendido de él para iniciar su inexcusable tránsito; y por mucho dolor que nos produzca, por mucho que hayamos apreciado, querido, amado... esas humanas formas de madre, esposa, amiga... ahora no son más que la carcasa vacía a través de la cual su espíritu conseguía manifestarse. La energía cósmica que activaba su tacto, su mirada, su voz... ya no está en ese cuerpo que ante nosotros yace. Así que no la busquen en él. Está mucho más cerca que antes, porque no la frena el muro de la piel... de nuestra piel.


La última vez que vi a "Fela" fue en el Puerto de la Cruz: paseaba del brazo de Domingo, su marido, disfrutando de una apacible y luminosa mañana. Y me alegró tanto verla con buen ánimo tras su durísima enfermedad que, desatendiendo el color del semáforo, me bajé del coche y crucé a darle un beso.

La imagen de su rostro sonriente ante el pitote de tráfico que armé... ¡ésa!... esa es la imagen suya que quiero quedarme.

Miguel Ángel G. Yanes

13/5/12

¡SÁCAME DE AQUÍ!...

El sargento "L" era el menos cascarrabias de todos los sargentos; es más, diré que hasta resultaba gracioso, como buen andaluz, pero era portador también de una desgracia que pesaba en su ánimo como una losa: un más que evidente problema con el alcohol. No obstante, aquel hombre delgado, diminuto, de lacio pelo negro y media sonrisa, tenía también sus arrebatos (no sé si coincidentes con sus periodos de sobriedad o de alcoholismo) y, de vez en cuando, nos las hacía pasar canutas. Como aquel día de verano en que, estando de suboficial de semana, nos tuvo corriendo toda la tarde, bajo un sol de justicia, de un lado a otro del cuartel, hasta que uno de los compañeros cayó desfallecido; entonces se asustó y mandó parar de inmediato. Y era para asustarse, el capitán "G" estaba de oficial de semana y no le pasaba una. Siempre sospeché que aquella adicción al alcohol que observaba en el sargento, le traía malos recuerdos de la infancia.


Por el hecho de trabajar en la oficina del capitán habilitado, yo estaba exento de hacer guardias (24 horas seguidas de disponibilidad), pero esto no me benefició en lo más mínimo, pues, mientras el resto de mis compañeros efectuaban una por semana, a mí, terciados los días, me caía un refuerzo de guardia (servicio de 12 horas) de 7 de la tarde a 7 de la mañana, con dos puestos y una ronda; con lo que, a la postre, me licencié con más de 100 refuerzos en mi haber. Efectuada esta puntualización voy a relatarles un hecho acaecido en una de esas rondas nocturnas, en las que, una pareja de soldados recorríamos el interior del cuartel cuidando de que todo estuviera en orden.

Ya había sonado el toque de silencio desde hacía bastante rato, cuando observamos que aún había luz en la cantina u hogar del soldado. Nos acercamos a mirar por una de las ventanas y contemplamos cómo el camarero servía copas al oficial y al suboficial de semana: el sargento "L" y el alférez "V"; este último, nacido en Marruecos, era el moro más alto y corpulento que he visto en mi vida, y el más "atravesado" también. Y tan estricto y cuadriculado que jamás pensé que le diera al alcohol, a pesar de que no era musulmán.


Con el mismo sigilo que llegamos, nos fuimos. No era cuestión de interrumpir aquella fiesta privada.

Una hora más tarde, escuchamos un dúo tremendamente desafinado que, con voz arguandentosa, rompía el silencio de la madrugada cantando "Asturias, patria querida". Por lo que, agazapados tras un camión, los vimos avanzar por el paseo principal del cuartel: el pequeño sargento colgando casi del hombro del alférez, dada su elevada estatura, y ambos dando bandazos a izquierda y a derecha , hasta que (no sé si por accidente o empujado por el otro) el sargento cayó dentro de uno de los agujeros que, esa misma tarde, habíamos cavado en los laterales del camino para plantar una serie de chopos adultos que llegarían al día siguiente.


El sargento "L" con un pedo muy por encima de su rango, es decir, "con un pedo como un general" era incapaz de salir por si mismo del agujero, y decía:

- ¡"V"!... ¡sácame de aquí!...

Entonces el alférez le tendía la mano, y cuando ya estaba a punto de salir, le apoyaba la bota en el pecho, volviendo a empujarlo al interior del hoyo. Así una y otra vez, hasta que me pareció abusivo e intenté salir para poner fin a aquello, pero mi compañero, veterano ya, me agarró de la bocamanga y susurró:

- ¡Ssssh!... Quieto ahí, canario. No nos inmiscuyamos, porque si se enteran de que hemos sido testigos de esta movida, vamos a salir como el gallo de morón... sin plumas y cacareando.

Así que nos retiramos sigilosamente, persiguidos por el eco del sargento que repetía sin cesar:

- ¡"V"... sácame de aquí!... ¡"V"... sácame de aquí!

Miguel Ángel G. Yanes

9/5/12

“LA POESÍA EN CASTELLANO NO ESTÁ MUY BIEN”

No sé si resulta confusa o no la frase de Ernesto Cardenal; yo habría añadido "...de salud" o mejor aún "..."de salud, en la actualidad", pero ya me gustaría a mí tener la ludicez y la facilidad de palabra que posee a sus 87 años.


Tuve el honor de conocerlo personalmente en octubre de 2009 y cruzar unas pocas palabras con él, en un acto abierto al público, celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, justo al día siguiente a la presentación de su espectáculo "Cardenal sube al cielo... de Canarias", que se había desarrollado en el Museo de las Ciencias y el Cosmos de La Laguna, donde, convenientemente arropado por los cantautores Caco Senante, Rubén Díaz y Claudio Briones y la cantante Leiko Krahe, nos deleitó con la magia de su obra y de su voz.

Tocando siempre con su inseparable boina, sus gafas de montura fina y su barba cana e inconfundible, afectada ya su motitidad por el peso de los años, se desplazaba con cierta lentitud y esfuerzo, que no tenían nada que ver con su agilidad mental y su memoria privilegiada.

*** 

He reivindicado lo social, lo político y lo revolucionario"

“Desde los profetas, la Poesía es anuncio y denuncia”


"No sabía que mi nombre sonaba para este premio", dice Ernesto Cardenal desde su casa de Managua (Nicaragua), donde acaba de recibir la noticia de que le han concedido el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Su voz se escucha clara, y un punto nerviosa, al otro lado del teléfono y asegura que aunque se lo comunicaron a las 5.30 de la mañana no lo despertaron porque él se levanta a las tres. Una costumbre que tiene, cuenta, desde hace muchos años, levantarse de madrugada y esperar el día en plena actividad y en guardia.

"Es una sorpresa inesperada pero muy agradable y que agradezco mucho", reconoce este sacerdote, poeta, ensayista y revolucionario para quien su poesía no ha tenido evolución. "Ha tenido siempre el mismo estilo, sin estilo". Recuerda que su primera etapa se caracteriza por ser una poesía de juventud, amorosa, del enamoramiento. Después, agrega "llegó mi relación Dios, algo que cambio mi vida y últimamente ha sido más relacionada con los aspectos sociales". Cardenal colaboró con el Frente Sandinista de Liberación Nacional que luchaba contra el régimen de Somoza. Tras la victoria de la Revolución Nicaragüense, en 1979, fue nombrado ministro de Cultura del Gobierno del FSLN hasta 1987.


Justo una poesía en la que Cardenal, de 87 años, no solo busca escribir poemas sino también fomentar la escritura y la lectura de la poesía. "He reivindicado lo social, lo político y lo revolucionario". Poeta en la línea del chileno Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011, reconocidos y admirados pero no premiados a quien ahora se les empieza a distinguir.

Para el autor de libros como Hora 0, Epigramas, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, El estrecho dudoso, Mayapán y Tocar el cielo la poesía actual en castellano no pasa por su mejor momento: "No está muy bien. No hay ninguna cosa nueva desde hace mucho tiempo". Asegura que ahora no hay un auge, al menos, lo percibe así y en las publicaciones.


"¿Qué es la poesía?" repite en voz baja para luego decir: "¡Es el lenguaje! El lenguaje comienza con la poesía, después hubo la prosa".

Cardenal se entusiasma cuando habla de sus influencias donde Ezra Pound ocupa un lugar especial. "Todos los poetas que estén influidos por él me gustan. También los estadounidenses como T. S. Eliot. La poesía yankee es muy distinta de la escrita en castellano".

Información tomada de EL PAÍS - CULTURA
Winston Manrique Sabogal - Madrid

8/5/12

ENSEÑANZA CHEROKEE

Un anciano indio Cherokee daba una explicación a sus nietos. Les decía: 


"Dentro de cada uno de nosotros hay una pelea terrible entre dos lobos.

Uno de ellos es malvado; representa el miedo, la ira, la envidia, el sufrimiento, la ambición, la arrogancia, la autocompasión, el sentimiento de culpa, el de inferioridad, el resentimiento, la mentira, el falso orgullo, la superioridad y el ego.

El otro es benévolo; simboliza la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la actitud de compartir, la serenidad, la humildad, la bondad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión y la fe.

Esa misma lucha se desarrolla dentro de ustedes y de cualquier otra persona."

Los niños se quedaron pensando en lo que les había dicho su abuelo, hasta que uno de ellos le preguntó:


"¿Qué lobo ganará?”

Y el viejo Cherokee contestó…

“El que tú alimentes.”


7/5/12

MORIRÉ - FRAGMENTO (POEMA)


Moriré como mueren los de mi estirpe,
Como un loco sediento de abrasadora arena
Gritando a voz en grito, buscando el eco
De los desheredados de la tierra,
Porque no me queda otro remedio
Que servir al demonio que me habita,
Ése que me persigue a cada sitio
Donde huyo y me escondo, y manifiesta
Su presencia en techos y mosaicos
Para que no me olvide de quién soy:

La garganta maldita de una voz
Llamando a rebelarse a los más pobres,
A los mansos, a los desposeídos;
Convocando a batalla contra el explotador,
Contra aquellos que roban el futuro
Con argucias y engaños, contra aquellos
Que el engranaje de la avaricia mueven
En esta absurda y miserable máquina
Devoradora de hombres y de sueños...

Miguel Ángel G. Yanes

1/5/12

POESÍA COMO UN ARMA

Como dijera Rafael Alberti en su prólogo al Romancero General de la Guerra Civil Española reeditado en Buenos Aires durante 1944:


"De aquella España, de aquel pueblo español enmudecido hay testimonios tristísimos, pero no canciones. El privilegio de haber enriquecido el Romancero pertenece íntegramente a la España republicana."

Con la pluma y con el plomo


¿Cabe el tono aséptico cuando una España crea poetas y otra los asesina? ¿Debe ser neutral la poesía? ¿Puede serlo? Creemos que en todos los casos la respuesta es negativa. Por eso en esta selección hay poesías que exaltan la batalla por la libertad, que apuestan al triunfo, que lloran a los caídos o que lamentan el destierro. Poetas que escribieron y que tomaron las armas. Poesía que se escribe con la pluma; poesía que se escribe con el plomo. Decía el cubano Juan Marinello que durante la Guerra Civil, entre una y otra labor, los escritores habían preferido ser hombres. Podemos agregar que esa era la única forma de poder seguir siendo escritores. La poesía revolucionaria, tanto en la Guerra Civil española como en cualquier contexto, posee la importancia que le brinda su potencial: el ser una elevada manifestación estética forjadora de conciencia. No cabe aquí aquello del desmerecimiento que degrada a una obra acusándola de panfletaria: un panfleto también puede ser una obra de arte, y una aristocrática versificación puede disputarse el lugar con los desechos. El arte revolucionario es arte porque posee un trabajo estético sobre su material, además de su perfil liberador. Surge desde una visión de mundo opuesta a la que apuntala la sociedad dividida en clases, pero su meta no es la propaganda.


Probablemente la Guerra Civil española y su poesía revolucionaria sean elementos dignos de ser conocidos por su sola importancia para España y el mundo, por su trascendencia. Pero además de su carácter específico, se pone de relieve su ejemplaridad. La vigencia de la Guerra Civil española radica en que las luchas y los intereses en juego en aquel episodio siguen expresándose en distintos escenarios; la actualidad de este conflicto armado perdura álgido, sobre todo en el plano ideológico. En el mundo, los sectores que en ella se enfrentaron no han resuelto aún sus conflictos.

Por eso, a más de setenta años de aquella defensa heroica que aglutinaba a los sectores revolucionarios, la Guerra Civil continúa siendo cardinal, y la Poesía sigue siendo un arma.

Tal y como escribió Gabriel Celaya:


"La Poesía es un arma cargada de futuro"  


Ocean Sur, 2009, Selección, introducción y notas: Mariano Garrido