23/3/12

NIVELES DE VUELO


Descendiendo las escalinatas de la Plaza de Weyler, observo, de repente, tres objetos que vuelan al unísono, aunque cada uno a un nivel diferente: un avión de línea, cumpliendo su labor de llevar gentes de un lado para otro; un helicóptero de la Guardia Civil, no sé si vigilando el tráfico o persiguiendo delincuentes a vista de pájaro; y un cernícalo planeando sobre la barahunda ciudadana, en un intento (difícil, a fe mía) de lograr alimentarse entre el caos urbano.

Tres niveles -pensé- Cada uno a lo suyo, atendiendo a sus prioridades bajo el cielo frío y gris de este invierno sin asomo de lluvia. Pero luego hube de desdecirme. ¡Cuatro!... son cuatro los niveles, porque, calle del Castillo abajo, atendiendo también a sus prioridades, fugaz, pasó a mi lado un ave de rapiña... ¡en bicicleta!

Miguel Ángel G. Yanes

22/3/12

EL ÁCIDO ACETILSALICÍLICO TIENE PROPIEDADES ANTICANCERÍGENAS

EL PAÍS
Sociedad

Tres artículos en 'The Lancet' revisan la utilidad de la aspirina para prevenir el cáncer

Emilio de Benito Madrid 21 MAR 2012

Es, probablemente, el medicamento que inauguró la moderna farmacología. Un extracto de la corteza del sauce, el ácido acetilsalicílico, lleva 120 años de vida comercial como Aspirina. Desde el principio se le reconocen dos indicaciones, dolor y fiebre. Pero eso no ha cerrado la búsqueda de nuevas utilidades. La más conocida es su capacidad anticoagulante. Y cada vez hay más evidencias de que puede ser un protector contra el cáncer. Las últimas las publica la revista The Lancet, que en su último número incluye tres artículos al respecto: uno que recoge datos de 51 estudios, y otros dos sobre su impacto en cánceres metastásicos. Y, en los tres, se admite un efecto protector —sin olvidar posibles efectos adversos, como las hemorragias intestinales o internas—.

 Pero el anuncio apunta más a una posibilidad futura que a un hecho incontestable, advierten Andrew Chan y Nancy Cook, de la Universidad de Harvard en un comentario que también publica The Lancet. Los expertos admiten que los datos apuntan a una reducción de la mortalidad por cáncer colorrectal de un 35% después de una ingesta diaria del medicamento durante 8 o 10 años. También una disminución de la incidencia de este tipo de tumor del 24%. Se trata de datos obtenidos gracias a estudios que se han efectuado para medir el efecto cardioprotector del medicamento (es decir, de manera indirecta, ya que eso no era lo que buscaba).

Este efecto se puede medir de otras maneras. Por ejemplo, como una reducción general de la mortalidad del 12%, y de la de cáncer en general del 15%, indican los autores, que, además, señalan que no parece ser un efecto que dependa de la dosis (lo que apunta a que esta puede ser muy baja). Los datos también apuntan a que hay un efecto protector contra el cáncer desde muy temprano. Y que esto se nota porque se reducen las metástasis.


Hasta aquí, los datos positivos. Pero en el análisis, Chan y Cook apuntan ciertas limitaciones en los trabajos, sobre todo en el mayor, de Peter Rothwell, de la Universidad de Oxford. La principal, que justo omite los datos de los dos mayores estudios llevados a cabo al respecto, el Women’s Health Study, que intentó medir el efecto de una toma diaria de acetilsalicílico de 100 miligramos durante 10 años en casi 40.000 mujeres, y del Physicians’ Health Study, que investigó a más de 22.000 hombres que tomaron 325 miligramos del fármaco días alternos durante cinco años. Y después de más de 10 años de seguimiento, no se vio un efecto de disminución de cáncer colorrectal, ni de cáncer en general o de mortalidad.

Por eso los revisores de los trabajos apuntan que todavía no se puede concluir que haya recomendar el consumo de aspirina de prevenir el cáncer. Pero “mientras esperamos nuevos datos, la impresionante recopilación de información nos lleva un paso más cerca a ampliar las recomendaciones para el uso de la aspirina”, concluyen. Y apuntan a que el factor protector frente al cáncer debe incluirse en todos los estudios sobre aspirina (o sus genéricos) que se hagan en el futuro. 

17/3/12

EL RINCÓN DE MEAR

Cuando éramos pequeños y aún no dominábamos bien este lenguaje nuestro, decíamos "mear". Aunque algunos más pijos ya habían aprendido a decir "orinar" y nos lo recriminaban a menudo, como si ambos verbos no fueran sinónimos del mismo hecho fisiológico, puro y llano, de expeler los residuos líquidos.

Curiosamente, quedó orinar como algo más fino y educado que mear, y así ha llegado hasta nuestros días. Aunque a decir verdad, echábamos "una larga y cálida meada"*, que no una "orinada".


Con los años, a medida que crecíamos y aumentaba nuestro vocabulario, fueron añadiéndose otras palabras y frases para significar lo mismo: evacuar, miccionar, excretar, hacer aguas menores, " pis" y "pípí" (no se cuál de las dos es más cursi, vengan del inglés o del chino mandarín).

Con el tiempo también aprendimos una serie de palabras y frases graciosas como: desaguar, desbeber, eliminar potasio, visitar al Señor Roca, cambiarle el agua al canario, a los chochos (altramuces) o a las aceitunas... pero la más rotunda y poderosa de ellas, sigue siendo "mear". De hecho, cuando rememoro la infancia, recuerdo con total nitidez cómo, cuando nos acuciaba la vejiga, para no desaprovechar el sagrado tiempo de los juegos, en vez de acudir a casa, nos arrimábamos al rincón de mear. Y en aquel ángulo muerto, entre risco y pared... ¡meábamos!

Por eso, hoy, paseando por la Rambla de las Asuncionistas, no he podido reprimirme al ver el vértice de piedra que rompe la línea recta del viejo muro del puente. Ha saltado el chip de la memoria y he dicho en voz alta: "El rincón de mear", y me he quedado tan ancho, porque no le encontré otra utilidad.


(*) Título de una novela de Álvaro de Laiglesia

Miguel Ángel G. Yanes

13/3/12

LA FRASE DEL DÍA

Eran las 9,30 de la mañana cuando me tropecé, en el pasillo de acceso al supermercado, a dos personas: la primera, un tipo alto, flaco, malencarado... de indefinible edad; vestía un chandal deportivo azul y calzaba unos tennis de marca, cantosos en extremo. La segunda, dos pasos tras él, una señora gruesa, cincuentona, poco agraciada físicamente, vestía una bata de esas de andar por casa y calzaba una especie de pantuflas. Ella, que llevaba una bolsa de compra en cada mano, se detuvo un instante y dirigiéndose al individuo que la precedía, que no portaba nada, dijo:

- ¡Juan!... Estas bolsas pesan demasiado.

- ¡Pues jódete! Respondió él sin detenerse.

Tras un asomo de sonrisa por mi parte ante el inesperado exabrupto, se me llevaron todos los demonios al ver que ella, sumisa, agachó la cabeza y siguió caminando tras él sin rechistar.

Si yo hubiera sido ella, en ese momento, tiro las bolsas "pa´l" carajo, me mando a mudar... y que le den. Pero claro, uno desconoce las dependencias económicas, físicas y hasta psicológicas que pueden afectar una relación de pareja:  los hijos, la comida, un techo... el miedo a las palizas, y todo aquello que puede castrar la voluntad para no ser capaz de rebelarse. Muchas veces ese silencio, acrecentado por la propia vergüenza, por el qué diran, por la falta de apoyo familiar, por la pérdida de la autoestima, lleva a situaciones límite que, en ocasiones, desembocan incluso en muerte.

Generaciones anteriores de mujeres maltratadas no tuvieron jamás ni la oportunidad, ni las facilidades, ni el apoyo que, hoy en día, el sistema social brinda a quienes se atreven a enfrentar esa lacra denominada "violencia de género". Pero aún así, el porcentaje de asesinatos de esta índole, resulta estremecedor.

Esta situación se da en todas las esferas sociales, incluso en las de mayor nivel cultural o económico, y muchas veces, las denuncias presentadas son retiradas antes del juicio, bien por amenazas o por la dificultad que tienen las víctimas a la hora de probar los hechos. No obstante, y con ello, animo desde aquí a todas las mujeres que sufren maltrato físico, sexual, psicológico... a denunciar a sus maltratadores, más temprano que tarde.


Miguel Ángel G. Yanes

9/3/12

YÉREMI VARGAS

Siempre digo que soy de aquellos que no creen en las casualidades.


Recuerdo que en un momento dado, tras la desaparición de Yéremi Vargas, la prensa y la televisión se hicieron eco de las declaraciones de una supuesta vidente que, desde la península, aseguró que el niño se encontraba en el sótano de una determinada casa (dio nombre de la calle y número de la vivienda) que, por si las moscas, las autoridades policiales ordenaron registrar, resultando la búsqueda totalmente infructuosa.

A mí, que no creo en brujas (aunque haberlas haylas) me dejó de piedra el hecho de que una señora, allende los mares, y que, al parecer, jamás había visitado las islas, supiera que, esa casa en concreto, disponía de sótano. Sólo se me ocurre pensar que, o bien su percepción fue correcta y la criatura estuvo encerrada en ese sótano (lo que me pone los pelos de punta) o una tercera persona, ya fuera telefónicamente, o a través de correo electrónico u ordinario, le hizo llegar ese dato.

Supongo que la Guardia Civil habrá incluido tal posibilidad en sus investigaciones. No obstante, abogaría porque se volviera a incidir sobre este punto.

No sé si servirá para algo pero, repito: “no creo en las casualidades”.

Miguel Ángel G. Yanes

7/3/12

ROQUE NEGRO (POEMA)


(A los patriotas canarios)

En el húmedo pecho
Del Atlante,
De laurisilva y niebla
Entretejido,
Roque Negro palpita,
Deja un eco
Que la conciencia rasga
Y nos asoma
A un secreto ancestral:

No sólo piedra oscura,
-Corazón
Basáltico de Anaga-
También es faro
De luz secreta y guía.
Nos lo legaron
Así nuestros ancestros.

Y a su íntima llamada
Acudirán
Sin dilación sus hijos,
Convocados
Por el rotundo eco
De un latido
Que su pecho alimenta.

A su amparo vendrán
Uno tras otro,
Luminosos y ardientes,
Adornados
De cristales de sal
Y agua llovida
En las costas del tiempo
Y de los brezos:
Hombres, mujeres, niños...

Convencidos
Del verde palpitar
De las estrellas,
Sobre el cristal azul
De un cielo herido,
Y del blanco impoluto
De la espuma,
De la nieve y las nubes...
Y el dorado
Frenesí de los campos,

han forjado,
En la urdimbre del sueño,
Su bandera.

Miguel Ángel G. Yanes

5/3/12

OTRO TIPO DE POETAS MALDITOS

Hoy, por "causalidad", intentando navegar por las revueltas aguas de Internet, peleando a brazo partido con su mar de sargazos, enredado casi en pegajosas hebras, he dado con tu blog.

Yo también nací sobre un número 5, pero 20 años antes que tú, en la orilla marina de este viejo volcán que compartimos, allí donde los guanches llamaban Añazo. Hoy, 56 más tarde, aún sigo dando tumbos por estos mismos lares.


Una serie de similitudes con lo que cuentas, me han empujado a escribir estas líneas: el aroma de la tierra mojada y la nube de la jacaranda, pero sobre todo, el sueño que relatas, ya que, tiene un parecido asombroso con uno de los míos. Sé bien que no todos los mortales poseen esa facilidad para soñar historias coherentes o poemas extraños y enigmáticos. Pero también sé qué, lo que para muchos es una maravilla, resulta, la mayoría de las veces, una verdadera maldición, porque hurgar en el pecho de los dioses y robarles secretos, pasado o futuros, siempre tendrá como precio un castigo. Lo sé.

Pertenecemos a una brumosa cohorte de poetas, otro tipo de poetas malditos y desconocidos que, a caballo entre locos y profetas, están condenados a gritar inútilmente en mitad del desierto. Es por ello que te reconozco.

Veo que hace demasiado tiempo que no escribes. Te connmino a ello.

¡Ánimo!

Miguel Ángel G. Yanes

1/3/12

EL ROSTRO

Hoy les propongo un juego.

Resulta que, en el piso del cuarto de baño de mi casa, ha aparecido una curiosa imagen. Tal vez siempre estuvo ahí, pero hasta que no te percatas de ello, es como si nunca hubiera existido. Pues bien, me gustaría saber si ustedes también la ven o si sólo es una paranoia por mi parte.

He hecho una serie de fotografías que les ruego observen con detenimiento, y si consiguen distinguir algún rostro en ellas, me interesaría saber quién creen ustedes que puede ser este personaje. Yo tengo una ligera sospecha, pero me agradaría saber sus opiniones al respecto para contrastarlas. En eso consiste el juego, en el número de coincidencias que se puedan dar... si es que se dan.

Para efectuar sus respuestas, deben escribir al pie de esta entrada en el recuadro comentarios y, posteriormente, pulsar sobre la casilla publicar. Pueden hacerlo incluyendo sus nombres o simplemente como anónimos.

Gracias.

He aquí la secuencia fotográfica:








Miguel Ángel G. Yanes