22/12/10

TENERIFE Y LA LOTERÍA DE NAVIDAD

En toda la historia del sorteo navideño, tan sólo en una ocasión el premio gordo cayó en Tenerife; fue en el año 2007, cuando una única serie del nº 06381 fue consignada a la administración nº 1 de la ciudad turística de Puerto de la Cruz, pero para nuestra desgracia, resultó invendida y fue devuelta a Hacienda (¡Qué negocio tan rentable el de las Loterías del Estado cuando los números premiados no se venden!) Éste fue el hecho en sí. Ahora viene la anécdota relacionada con él:


Me encontraba en la Urbanización La Paz, en Puerto de la Cruz; eran las 9 de la mañana del 21 de diciembre de 2007. Me había despertado con un "run-run" sobre la lotería navideña. No recuerdo con claridad el sueño, pero sí que, en él, alguien me ofrecía un décimo para el sorteo del día siguiente. Desayuné y salí a dar mi paseo matutino, pero aquella matraquilla del sueño no me abandonaba, por lo que prolongué la diaria caminata, que terminó convirtiéndose en toda una excursión: recorrí la calle Retama, desde el Jardín Botánico hasta la iglesia de Ntra. Sra. de La Paz, luego bajé por la Carretera del Este, atravesé el túnel de Martiánez y llegué al paseo del mismo nombre, al principio del cual, justo donde antaño estuvo la "boite" Victoria, se encuentra ubicada la administración de loterías nº 1 de esta ciudad.


Una importante cola de clientes, a la que me sumé de inmediato, asomaba por la puerta del local; estuve en ella algo más de 20 minutos, lo que me permitió observar con detalle todos los pormenores; entre ellos que, pegada al cristal blindado que separaba a la vendedora de nosotros, así a primera vista, había  una serie solitaria de un número bastante bajo, por el que nadie se sintió atraído. ¡Ése!, señores, había sido elegido ya por la suerte para ser el Gordo de Navidad de aquel año, y aún teniéndolo delante de las narices ¡nadie lo quiso!.. ¡¡¡yo tampoco!!!


Y ahora mismo, cuando son las 10:34 (lo estoy escuchando por la radio mientras escribo) para romper ese maleficio, el Gordo de este año ¡¡¡Ha vuelto a caer en Tenerife!!! concretamente en el pueblo norteño de Garachico, donde su administración nº1, ubicada en la calle Esteban de Ponte, ponía a la venta una serie del nº 79250.

Espero que esta vez los tinerfeños no lo hayan despreciado.

Miguel Ángel G. Yanes

21/12/10

PRIETO

¡Dios mío! ¡20 años!... Llegamos siendo jóvenes, con nuestra hija en brazos (recién nacida apenas) y ya va a la universidad. Llegamos por obligación, pensando quedarnos durante unos meses y... la verdad es que nos hemos quedado ¡unos cuantos!



Hace ya 20 años que compartimos, con nuestros vecinos, un mismo rellano de escalera del Edificio Mataverde, en la zona de la Cruz del Señor de Santa Cruz de Tenerife. Sé, por boca de un amigo nacido en las inmediaciones, que este edificio fue el primero de la calle al que se dotó de ascensor. Lo recordaba bien  porque, me decía, los chicos del lugar (entre los que se encontraba), se pasaban el día subiendo y bajando en tal novedoso invento, hasta que los vecinos, airados, lograban ahuyentarlos. Por lo que, aunque no tengo muy clara la antigüedad del edificio, debe andar por los 40 años, poco más o menos. Pues bien, al llegar nosotros, nuestros únicos vecinos de rellano: D. José Manuel Prieto y Dª Marina Benítez, ya llevaban toda una vida aquí, y a pesar de la diferencia de edad, ellos ya eran abuelos y nosotros recién casados, la relación fue correcta y afectuosa desde el primer momento.



De entrada hubo algo que llamó poderosamente mi atención: Dª Marina, para dirigirse a su esposo, siempre lo llamaba Prieto; esto me retrotajo a la infancia. Mi abuela paterna tampoco llamó nunca al suyo por el nombre de pila (Juan) sino por el segundo apellido: Báez. Que los compañeros, amigos, conocidos... te llamen por el apellido es cosa común, a mí mismo me ocurre, pero que lo haga tu esposa, es algo curioso e inusual.


Suele ocurrir, sobre todo en la época de estudiantes que, ante la repetición de nombres, se utilice el apellido; ahora, que prepondere aún después de formar pareja con alguien, es harto difícil. Desconozco si la relación de mis vecinos viene de la época estudiantel, pero la de mi abuela seguro que no. Perteneciendo a una generación anterior a la de ellos (nació en 1903) y siendo de familia muy humilde, la pobre era completamente analfabeta, nunca pisó escuela ni instituto; pasó la infancia y la juventud trabajando a destajo y cuidando chiquillos ajenos, hasta que se casó. Así que no encuentro puntos comunes entre ambas, pero cada vez que oigo la voz de Dª Marina diciendo: ¡Prieto!... se enciende una luz en mi memoria.

Miguel Ángel G. Yanes

19/12/10

NAVIDAD - TENERIFE (POWERPOINT)

Es de bien nacido ser agradecido, y por ello quiero agradecer públicamente a mi amigo Juan Antonio Marchal, el envío de la felicitación adjunta, y hacerlo extensivo también a su autora: Vicky (a quien no conozco) por el magnífico trabajo realizado. La composición fotográfica es de una belleza tal, que no  he podido resistir la tentación de colgarla en el blog y compartirla con todos ustedes.

12/12/10

NO SÉ SI EL HOMBRE... (HABLO DEL SER HUMANO)


No sé si el hombre llegó a la Luna o no (la información es tan manipulable que ya dudo de todo)... pero a donde no ha llegado todavía es a las profundas cavidades del alma, a esas remotas regiones, a esos mundos insólitos de heladas cuevas, lagos de fuego, tumultuosos mares, insondables abismos y negros techos de borrosas estrellas, ojos tal vez, que parpadean al compás de esa bomba sagrada que nuestro pecho agita; vastos territorios inexplorados casi, a no ser por unos pocos individuos extravagantes y extraños: algún santo anticlerical, un poeta maldito, un buscador de sueños, un imbécil o un loco, que, desnudos casi, sin ningún tipo de perjuicios a cuestas y portando tan sólo un candil y un cayado, para comprobarlo personalmente, han descendido a trompicones, allí donde la luz nace y muere al mismo tiempo, sin que la mayoría de los humanos seamos conscientes de lo que está ocurriendo tan dentro de nosotros.


Miguel Ángel G. Yanes


10/12/10

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

A diario, entre las 8 y 8,30 de la mañana, después de mi paseo matutino, de haber tomado mi dosis diaria de cafeína y haber leído el periódico local en un bar cercano (todavía me pueden el tacto del papel y el olor de la tinta), enciendo el cachivache este y, antes de ponerme a escibir como un loco, voy directamente al correo electrónico, para enviar a mis amigos "una de cal y otra de arena": dos envíos diferentes; uno referido, bien sea a la actualidad política, económica, social, cultural... incluso algún mensaje poético, moral o filosófico, y otro (para quitarle hierro al asunto) de tipo humorístico o anecdótico.

Desconozco cuándo llegarán a leerlos, pero como la mayoría están trabajando ya, a esas horas, en algún terminal informático, doy por hecho que, al ser casi instantánea su recepción, en cuanto tengan un minuto libre los abrirán. No obstante, en un momento dado, me frené en seco pensando que, tal vez, habría gente a la que le molestaría recibir a diario estas dos paletadas; así que le envíe a todos el siguiente mensaje :

Reconozco que los entullo a correos electrónicos. Normalmente lanzo un par de ellos a diario (aunque no a todos) Suelo enviar los que más me hayan impactado, los que considere temas importantes o los que, humorísticamente, crea que lo merecen. Si a alguien no le interesan, con tirarlos a la papelera, asunto resuelto, pero entiendo que es un coñazo; así que, ruego a los que no deseen recibirlos de aquí en adelante, que me reboten este mismo correo indicándolo.


Curiosamente sucedió todo lo contrario. Muchos de ellos me escribieron rogándome que no dejara de enviarlos; cosa que me desconcertó, porque sólo tenían que hacerlo "los otros", pero también me alegró saber que estas paletadas diarias de cal y de arena, no caen en saco roto.


Miguel Ángel G. Yanes
  

2/12/10

¡NO PENSÉIS, QUE OS SALDRÁN "TOTUFOS"!

"Totufo" es una palabra muy canaria, con dos acepciones bien definidas: como sinónimo de torpe, y como sinónimo de bulto; a esta última es a la que hago referencia. Recuerdo una frase escuchada en la infancia, y que se grabó en mi memoria para siempre: Tiene la cabeza llena de "totufos". Aunque ahora que lo pienso, ambas acepciones pueden asentarse a la vez en una misma cabeza si el dueño de la misma es un "totufo" con la ídem llena de "totufos", que es a lo que van abocados muchos ciudadanos, merced a los medios de "atontación".

Considero que ¡NO PENSÉIS, QUE OS SALDRÁN "TOTUFOS"! es la frase idónea que deberían utilizar como cabecera determinados programas televisivos. Es la frase que, con total seguridad, les permitiría  captar una cantidad ingente de telespectadores... Que conste que no empleo la palabra "tele-vi-dientes" porque no me agrada, creo que hasta me asusta, me recuerda la primera vez que vi los dientes de mi bisabuela en un vaso de agua. Una imagen horrosa para un niñito de apenas cuatro años, tan horrorosa como la que a diario muestran esas cadenas de televisión, sacando trapos sucios y toda clase de basura, con una falta total de ética, de moral, de respeto...  invadiendo inmpunemente la intimidad del prójimo, donde todo vale con tal de aumentar la audiencia y cobrar sustanciosos cheques.

Me causa verdadera tristeza saber que hay tanta gente enganchada a estos deleznables programas, pero la culpa es suya sólo en parte, porque no ha habido un gobierno en este país que le metiera mano a esa panda de vividores-as, frescos-as y caraduras, y a quienes los dirigen, que se están forrando a costa de explotar problemas y desgracias ajenas.

¿Cómo se puede permitir que un medio tan poderoso como la televisión, en vez de para culturizar a un pueblo, se emplee para atontarlo, porque, lo diré con palabras de Forges: lo que en realidad está generando todo esto es un "embrutecimiento mediático".

A mí qué demonios me importan la vida y miserias de una gente a la que no conozco. Es que parece que, por el mero hecho de ser famosos y aparecer a cada rato en las revistas y en la tele, ya son conocidos nuestros de toda la vida. Me recuerda una anécdota reciente cuando, en el sepelio de un político canario, una señora lloraba a moco tendido en la puerta de la iglesia y, alguien que intentó consolarla, le preguntó:

- ¿Lo conocía usted bien?

- No, personalmente no, pero como salía tanto por la tele...

Lo consideraba como de la familia, pensé para mis adentros.

Soy de los que creen que Freud estaba confundido cuando postuló que el impulso sexual era lo que motivaba la conducta humana; al parecer, lo que realmente la motiva es inmiscuirse en las vidas ajenas.

Si no es así, no le encuentro explicación a lo que ocurre.

Miguel Ángel G. Yanes